En el artículo, el arquitecto chileno Alejandro Aravena, a pesar de que se refiere a la vivienda social chilena (las VPO en España, para que nos entendamos), habla de algo se puede aplicar tanto a vivienda social como a vivienda privada, que es no hacer más de lo estrictamente necesario y lo más barato posible.
El mismo Aravena propuso un sistema de edificación para su país que desde mi punto de vista es cuanto menos, curioso. Recomiendo la lectura del artículo y el visionado del vídeo que incluye.
Generalizar está mal, lo sé, pero dejadme que lo haga (para eso es mi blog :p ).
La gente, cuando paga una vivienda, lo hace a costa de muchos años de sueldo, esfuerzo, trabajo, hipoteca... ¿Es justo que se pase 30 años pagando por un cascarón que deberá reformar para tener una calidad de vida acorde con lo esperado en su sociedad?
Para muchos, si. Los mínimos legales establecidos son suficientes para garantizar un confort mínimo durante un periodo de tiempo relativo y/o hasta que los materiales empiecen a deteriorarse.
Desde mi punto de vista (y generalizando):
- El tiempo que tarda en deteriorarse el material suele ser menor del que se tarda en pagar la hipoteca.
- Y por otro lado los mínimos legales que se establezcan en el futuro serán superiores que los establecidos en un inicio para esa vivienda.
Todos de pequeños hemos querido que nuestros hogares fueran mejores: no oír a los vecinos hacer "cositas" por las noches; poder acercarnos a las ventanas en invierno sin sentir esa extraña corriente de aire dentro de casa; poner la lavadora sin miedo a que se saltaran los "chivatos"... Se ha avanzado mucho desde aquellos tiempos, pero aún hay cosas que mejorar. Sobre todo en el tema del ruido.
Creo (y esto es a título totalmente personal) que si se proyectara un pasito más allá de los mínimos no solo mejorarían las condiciones de habitabilidad y confort, sino que se generaría una confianza en el sector inmobiliario que podría fomentar la rehabilitación y la reforma.
Y para fomentar esa confianza hay que informar a la gente de lo que se ha hecho, se hace y se va a hacer en edificación. Al fin y al cabo, son ellos los que marcan las normas.
Moraleja: No toquemos la moral, y ya que nos pagan por hacer un trabajo, hagámoslo bien.


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