miércoles, 29 de julio de 2015

Infravivienda

La envidia mal llevada y la avaricia carroñera que hace que queramos hasta las migajas, provocó que se hincharan desmesuradamente los precios de la vivienda. Miles de personas han perdido el dinero de su inversión y otras miles han perdido hasta su hogar, cosa que se sigue repitiendo aún a día de hoy. En algunos casos por pura mierda.

Llamar vivienda a habitáculos que no cumplen las condiciones necesarias de salubridad, higiene o seguridad no solo es engañar, sino jugar con la vida de la gente.


En un país teóricamente civilizado no se deberían permitir estas prácticas. ¿Pero qué se puede esperar si la gente no está informada?
A muchos les importaba el tamaño (ande o no ande, caballo grande), a otros sólo tener un lugar donde dormir...


En el este enlace a El Confidencial se trata el tema de las viviendas "Subprime". Una aberración chabolera con la que se embolsaron millones por basura urbanística. Todos lo permitieron. Muchos incluso lo buscaron. Así acaban las cosas...

Pues eso. Que sirva de reflexión. Por mucho que pagues por la mierda, nunca se convertirá en oro.